-¿Has echado tus maletas al coche?
-Sí mamá, ya está todo recogido.
-Voy a llamar a tu padre a ver que le queda, y dile a tu hermano que suba ya al coche, que nos vamos.
Así empezaba mi primer día de verano, cargando las maletas junto a mi familia para irnos a la casa que tenemos en un pueblo costero de Cantabria, a Laredo. Me esperaban largas horas de viaje en las que estuve entreteniéndome con mi móvil y hablando con mi hermano. No se me hizo muy largo, ya que estaba nerviosa por todo lo que me podía pasar durante los próximos días.
Después de atravesar muchas montañas, prados, y alguna playa llegué a mi pequeño pueblo donde veraneo, podía ver mi casa de color marrón con su puerta a la entrada, toda cerrada, y en la que nosotras íbamos a pasar el resto del verano.
Al bajar del coche, cogí todas mis cosas y las dejé en mi habitación. Me encanta estar en ese dormitorio horas y horas, mirando desde mi ventana el mar durante el día y por la noche mirando la luna envuelta de estrellas brillantes.
Lo primero que hice fue irme a buscar a mi amiga Lucía, mi vecina, que había llegado recientemente como yo. Al vernos, nos fundimos en un abrazo lleno de emociones y en el que me desahogué muchísimo. A continuación nos fuimos a nuestro muro en el que pasamos todos los veranos todo el grupo, a sentarnos, a informarnos sobre los sucesos y a ahogar nuestras penas.
-Cuánto tiempo sin verte Lucía, no sabes cuanto te he echado de menos, contaba los días para volver a verte.
-Yo también te he echado de menos, necesito contarte todo lo que me ha pasado a lo largo de este año, no ha sido fácil, mi abuelo murió a principios de año, y mi situación en casa no es muy buena la verdad.- Así se desahogó Lucía. Su abuelo era el dueño de su casa en Laredo, y la familia había tenido problemas para repartirse los bienes, pero por suerte, a los padres de ella les tocó la casa del pueblo.
-Pues mi situación sigue igual, nada ha cambiado.- Continué yo.
-¿Nada? ¿Eric tampoco?- Me preguntó.
-Bueno, Eric es un tema a parte, no he sabido nada de él des de el último día en el que estuvimos juntos, y tengo miedo a que ya no se acuerde de mi, a que lo haya olvidado todo.
-Mi hermano siguió hablando con él, y por lo que me ha contado, él ha tenido unas cuantas novias, pero siempre le ha preguntado por ti, y se ha interesado en saber de ti, pero no sé por qué no habla contigo la verdad.- Y así me informó Lucía sobre algo que llevaba tiempo esperando para saber.
-¿De verdad? Ojalá viniese ya, y pudiera hablar con él.
-Vayamos a pasar por su casa, a ver si descubrimos algo.- Así concluyó mi amiga, y nos dispusimos a hacerlo, fuimos hacia allí, y nos encontramos con una pequeña sorpresa.

No hay comentarios:
Publicar un comentario